Me dedicaba a hacer teorías sobre medios corazones tristes



Ah, por favor, me es imposible conciliar el sueño con tu olor enredado en mi nariz. Ni siquiera me he movido desde que te has ido pero cada vez me abrazo más fuerte a tu camiseta en un vago intento de estrujarle hasta la última gota de tu fragancia. Me pregunto cómo estarás tú, quizás también espachurrando entre los brazos las sábanas de nuestra cama o tal vez hayas recogido el pijama que había dejado en el suelo y le has dado los mimos y caricias que tendrían que ser míos. Se me viene a los labios una sonrisa triste imaginándote abrazado a mi pijama rosa y dejando caer tus lágrimas sobre él, que jamás te había visto llorar tanto como hoy, tanta pena desbordada por esos ojos claros. Es que ya no se me ocurre nada para hacerte ver que esto se nos ha ido de las manos, que entiendas que esta separación nos acabará matando si no estamos muertos ya por dentro. ¿Cuánto hace que no sientes el corazón contento, latiendo con un ritmo que te hace sonreír? Yo ya ni me acuerdo, si no fuera porque el dolor me recuerda que sigo viva diría que ya dejó de latir hace mucho tiempo. Bueno, quizás tenga dos maneras de latir, la que mantiene el cuerpo con vida verdaderamente y la que late por otra persona. Y no es que ya no te quiera y que por eso no lo sienta latir, ¡menuda estupidez más grande! Quizás sea que cada mitad de nuestro corazón late por el otro y aunque no lo sepamos eso es lo que nos mantiene en pie. Tu mitad es la que me da fuerzas a mí y yo te juro que la mía jamás dejará de latir por ti, Aleksi. ¡Pero por favor, que tonterías me hace pensar este insomnio! Mejor me dejo de filosofar sobre mitades de corazones tristes y me dedico a pensar en algo que nos salve. Vaya, ahora también se me viene a la mente eso que me habías dicho de que “el amor es una mentira”, que tan sólo es una forma bonita que tienen de llamar algunos al ancestral deseo carnal. Luego dijiste que no me amabas porque la verdad era que me llevabas impresa en tu alma, con mis defectos, mis virtudes, mis tonterías y mi cariño y eso era mucho más que cualquier chorrada llamada amor. Si sólo me escuchases con el sentido común y no con esos oídos que son los que se empeñan en decir un no a todo lo que lleve consigo la palabra volver quizás las cosas fuesen mucho mejor. Joder, si me doy cuenta de que te estás tomando esto más seriamente que nunca y se me llena el alma de una esperanza que se sale por todos los poros de mi piel con solamente pensar lo mucho que al fin y al cabo me quieres; pero por qué seguir haciéndonos daño estando separados cuando los dos queremos terminar con esta distancia, no lo entiendo. Que sé que también te mueres de ganas de que volvamos a estar juntos pero ese razonamiento que crees correcto te está engañando como a un tonto. ¿Y sabes que es lo que voy a hacer? Voy a llamar inmediatamente a nuestra casa, allí donde estás y si no quieres venir hablaremos largo y tendido; que por supuesto también sé que estás tan despierto como yo.
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11 comentarios:

  1. Quizá sea inevitable, pero como "es tonto" aún no lo sabe.

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  2. Un pajarito ha dejado un regalo para tí en mi blog, pásate a recogerlo. (:

    Besosdemariposa

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  3. ¡Qué bien que os haya gustado!
    y gracias, Ojazos :)

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  4. Tienes una sorpresa en mi blog :)

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  5. ufff... demasiado conozco esas noches... esa manera de no-latir del corazón...
    que me ha gustado el texto... aunque es de los que escuecen...
    besos!!

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  6. He caminado de puntillas, hay chucherías?

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  7. Es como piel de melocotón y m&m's en los dedos.

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