Se te atragantan las ganas de follar con las de comértela a besos cuando la ves aparecer por el final de la calle con la mirada perdida en los balcones de los edificios mientras juega con uno de sus rizos sin enterarse de las sensaciones devastadoras que provoca en sus comensales; porque está claro, todo aquel que ve a Sunday un domingo por la mañana se la quiere comer, devorarla hasta que no quede un solo hueco de su piel que no haya pasado por tus labios. El contoneo de su cuerpo hace temblar la acera y los cristales se quedan cegados cuando uno solo de sus cabellos se ve reflejado en ellos ¡como para no hacerlo! Miserable es el que no se pone a su merced con tan solo un amago de sonrisa. 
Hoy no se ha puesto los mocasines color caramelo sino que se ha enfundado su vestido blanco y sale de paseo por la calle con inocencia, como si no supiese que pone contentos a todos los hombres que se cruzan en su camino. Vaya puta, dirían muchos (y sobre todo muchas) ¡pero que poco la conocéis! 

A ver, mi amor, cómo te lo explico

De verdad que uno se intenta centrar en tu mirada ardiente cuando tienes la malicia de hacerte la despistada y preguntar por mi calle, que ya sabes que no hay persona en la ciudad que la conozca. Le pones morritos al que ha caído en tu trampa, frunciendo aquellos labios carmín que te pones los domingos que contrastan contra tu piel láctea pero es que no hay nadie que no caiga en la tentación de deslizar su mirada por tu cuerpo, acariciar tu cadera con un rápido parpadeo y terminar por coger aire al llegar a tus pies para armarse de valor, de fuerza para no tirarse encima de ti y devorarte. 
Al final sueles terminar por marcharte con una suave carcajada y dejando a todos ensimismados con el suave roce de tus pies en la acera, justo antes de que hiervan en su propia furia al percatarse de que semejante voluptuosidad se ha escapado de sus zarpas. 

Y llegas a mi portal, tan (im)puntual como siempre y tocas cualquier canción infantil a ritmo de telefonillo para que te abra. ¡Un día de estos me vas a fundir el timbre o lo harán mis vecinos, para que dejes de molestarlos! Y te abro y al cabo de dos minutos apareces en el umbral de mi puerta, con las manos cogidas detrás de la espalda y con una sonrisa inocente. Como siempre me sueles preguntar ¿truco o trato? como si vivieses en un Halloween continuado. Hoy elijo trato y sin contestar todavía entras en mi casa, como si fuese la tuya y comienzas a hablar tras una suave risa mientras te diriges a mi habitación. El trato es que te quiera de por vida a cambio de todas y cada una de las infinitas visitas que  me vas a hacer.

Pues a ver, mi amor, cómo diantres te explico que en verdad acepto el trato porque ya te quiero para toda la vida y no son las ganas de follarte las que me hacen contestar y me nublan el pensamiento cuando tu vestido blanco se escurre por tu nívea piel dejándote totalmente desnuda a la merced de nuestra pasión.
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6 comentarios:

  1. Ay... Como es Sundey, no? :)
    Me gusta, me gusta <3

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  2. Sunday es única es su especie jajaja.

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  3. No sabes hasta que punto me he imaginado la escena. ¡Que manera de narrar, chica, es como ver una película!

    Pdt: la plantilla me parece super original, no podía no mencionarlo.
    : )

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  4. Oyoyoyoyoy, ¡muchas gracias!
    La plantilla son de esas cosas maravillosas que hace blogger y me alegro de que te guste mi forma de narrar, Zoe; últimamente me suelo parar en los detalles, me encanta describir intervalos pequeños de tiempo : )

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  5. Y a mí me encanta que los describas, son esas nimiedades las que hacen de tu texto una maravilla.
    Y a mi también me encanta la plantilla :)

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